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Las causas de esta
flacidez son que la piel en esta zona es muy fina, comportándose como la cara interna del muslo, y hay un depósito de
grasa entre la piel y el músculo (precisamente es en esta zona donde se hace la medición para ver el grosor del panículo adiposo).
Braquioplastia:
El tratamiento clásico de esta zona es la dermolipectomía (denominada
braquioplastia). La técnica consiste en extirpar todo el tejido sobrante de esta zona, dejando una cicatriz que va desde el codo hasta la axila. La operación suele dar buenos resultados pero deja esta cicatriz larga, con lo que potencialmente puede haber problemas de
cicatrización y a veces hay problemas de sensibilidad por afectación de pequeños nervios sensitivos que van a la piel.
Liposucción:
La otra opción es la liposucción. Practicamos una liposucción es muy superficial, tratando de dejar la piel lo más fina posible para permitir que se retraiga bien. Hemos conseguido extirpaciones muy importantes con resultados altamente satisfactorios (ver fotos).
La anestesia es local para pequeñas liposucciones y locoregional (se duerme sólo el brazo) para liposucciones mayores. Por lo general no requiere ingreso en
clínica. Tras la
cirugía se coloca un vendaje compresivo que se quita en 4-5 días y una prenda de presoterapia que se ha de llevar 24 horas durante 1-2 meses.
En grandes liposucciones a veces queda un poco de piel sobrante que se puede extirpar mediante una mínima cicatriz en la axila, sin tener que hacer la larga cicatriz de la
lipectomía tradicional. El postoperatorio en la
liposucción es más sencillo y con menos complicaciones que la braquioplastia convencional.
Cada vez se realizan más liposucciones y menos braquioplastias. La extirpación de piel sólo está indicada en casos con una
flaccidez muy acusada y sin grasa, como en los grandes adelgazamientos.
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